• Licencias de apertura.
  • Convenios con Ayuntamientos.
  • Recursos y reclamaciones económicas-administrativas.
  • Procedimientos contencioso-administrativo.
  • Urbanismo (datos registrales, hipotecas, tasaciones ...).

La gestoría administrativa y la asesoría fiscal y laboral son prácticamente lo mismo, pero hay algunas diferencias que podemos mencionar aquí.

La gestoría administrativa

Una gestoría es una empresa que presta servicios que implican trámites de relación con la administración pública, para empresas, autónomos o particulares.

Estos servicios pueden consistir en obligaciones tributarias, papeleos en registros, otras.

Para acceder a ser gestor administrativo es requerido tener título universitario (derecho, económicas, empresariales, políticas), más un master en gestión administrativa o una prueba especifica de acceso.

La asesoría fiscal y laboral

Una asesoría también ofrece servicios que implican trámites con la administración, pero refieren principalmente a los organismos de Hacienda y la Tesorería de la Seguridad Social (derecho financiero y tributario, laboral, contabilidad).

La gestoría se dedica a cualquier gestión administrativa, mientras que la asesoría se especializa en procedimientos tributarios, contables y laborales.

Entre las competencias comunes de la gestoría y la asesoría están:

-> trámites administrativos laborales

-> trámites administrativos de la Seguridad Social

-> mediación, arbitraje y conciliación

-> impuestos

-> constitución de empresa

-> gestión contable

Algunas competencias son exclusivas de las gestorías, pero valoramos que no sería necesario en general, para el profesional que ya se dedica a la asesoría (y está bien formado), obtener el título de gestor administrativo. Cabe decir que contar con éste en el currículum, acredita tener estudios universitarios, y haberlos -además- complementado. Sin embargo, los trámites exclusivos del gestor, los podrá realizar el asesor con el poder notarial pertinente, o una simple autorización.